Luis Buñuel propone en sus memorias (Mi último suspiro) un juego, al que dedica todo un capítulo, que consiste en hacer una lista de gustos y aversiones del modo en que ahora verás. Esta es mi lista:
Odio que llegar tarde cuando voy con prisa y me encanta esperar cuando voy despacio sin pensar en el tiempo.
Me encanta cantar. Y, modestia aparte, no se me da mal. Sin embargo odio hacerlo en público. No se si debido al miedo escénico o a que detesto el exhibicionismo a cambio de reconocimiento. Si es a cambio de dinero, sin embargo, puedo tolerarlo. Pero sin duda el mayor beneficio de la música es, sin más, el placer de oírla.
Un lugar que amo más que cualquiera de los que he visto es Roma.
Amo el cine. En este punto podría extenderme muchísimo, así que para no aburrir lo resumiré de este modo: Lo amo por encima de todas las cosas que tengo, que he visto, que he conocido y reconocido, que he disfrutado y sentido. Si algún día el cine fuese incapaz de llenarme, no tendría más remedio que morir.
Me caen mal los filósofos y los psicólogos. Con ellos tengo la impresión de que saben más que yo sobre cómo hay que vivir, y dado mi carácter arrogante, eso es algo que no puedo permitir, por lo que me me siento en la obligación de estudiar filosofía y psicología a ''nivel de usuario''. Y a pesar de sentir profundo interés hacia el aprendizaje de cualquier materia, por inútil que sea, una de las cosas más incómodas para mí, y para cualquier ser humano corriente, es estudiar por obligación (ya sea impuesta por otros o por uno mismo).
Odio los domingos. Son aburridos, tristes, están faltos de vida. En ellos reina una tranquilidad incómoda. La actividad humana durante los domingos es deprimente. Hay más alegría en los, tan injustamente detestados, lunes que en los domingo. Me gustan los lunes. Pero mi día favorito de la semana es el viernes. El inicio del fin de semana. Cuando aún queda todo por hacer y acompaña la confianza de que todo va a salir bien; la sensación de que hay tiempo de sobra para hacer todo lo que se ha planeado.
Me gusta la claridad durante el día y la oscuridad durante la noche. No me gusta que amanezca antes de las ocho de la tarde. En verano tengo la sensación de que el día es eterno, y eso me encanta. Que anochezca temprano me hace sentir que el día acaba pronto, que el tiempo pasa rápido y que tengo no podré hacer todo lo que me hubiera gustado antes de ir a dormir.
En contra de: el vino, los espárragos, el olor a puro, el cloro de las piscinas, la hierva recién cortada, el coche eléctrico, el TDT, Pedro Almodóvar, las joyas de oro, los insectos alados, las autonomías, la modestia, las alfombras, la pereza...
A favor de: el olor del pan recién hecho, el olor del incienso, el olor a rosas, el olor a playa, el sentido del olfato, el ajedrez, la política, andar descalza, las cajas y los baúles, el color rojo, escribir, las puestas de sol, el amanecer, el mar, los parques, el whisky, el sorbete de limón con coñac, las tormentas, los cactus, los anacardos bañados en chocolate negro, el fuego, la Navidad, la película El guateque, ver El Guateque en familia en época de Navidades con la chimenea encendida mientras como anacardos bañados en chocolate...
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