lunes, 2 de mayo de 2011

EL TERCER HOMBRE

(Si no has visto la película, y no quieres averiguar
quién es 'el tercer hombre', no leas esto)

El tercer hombre es la segunda colaboración entre el escritor Graham Greene y el director Carol Reed. La primera, Fallen Idol (1948), había sido un éxito de público y crítica, por lo que el productor Alexander Korda no dudó en contar con ellos de nuevo para realizar una película situada en la Viena, ocupada durante la posguerra, y que se encontraba entonces, en el año1947, dividida en cuatro zonas, una controlada por cada sector aliado (EEUU, Inglaterra, Francia y Rusia), dejando el centro de la ciudad bajo el control internacional.
Holly Martins, un escritor norteamericano de novelas policíacas, llega a Viena reclamado por su amigo de la infancia, Harry Lime. El mismo día de su llegada descubre que éste ha sido atropellado por un coche. Las distintas versiones que le dan del suceso le hacen sospechar que Harry sigue vivo y comienza a investigar. Entretanto, Holly conoce a la novia de Harry, Anna, y se enamora de ella. Por otro lado el Mayor Calloway, de las fuerzas de ocupación británicas, convence a Holly de que su amigo es un peligroso delincuente que se ha refugiado en la zona soviética. Finalmente Holly descubre que Harry no era la persona enterrada, sino un traficante de penicilina adulterada. Entonces decide colaborar con las autoridades para atrapar a su amigo. Harry acaba siendo abatido a tiros en los canales de las alcantarillas de Viena. Anna, conocedora de la traición de Holly, pasará por su lado despreciándole.

Durante la primera mitad de la historia, el personaje de Harry Lime, interpretado por Orson Welles, es una elipsis, una pieza argumental que atrae la atención del espectador, la causa del suspense. En la segunda mitad, hay un punto de giro: Harry pasa a ser un personaje real, y con ello descubrimos que había tomado partido en la historia desde siempre. Él es el tercer hombre.

Harry aparece en una escena que Welles y Robert Kraster, director de fotografía, consiguieron inmortalizar con una mueca y un juego de luces, y que es considerada la mejor presentación de un personaje en toda la historia del cine. No obstante hay un detalle anterior a la tan recordada imagen, que nos revela la aparición del personaje: en la escena anterior, Holly (Joseph Cotten) intenta acariciar al gato de Anna (Alida Valli), quien le dice que el animal solo quería a Harry. El gato sale a la calle y se coloca junto a los pies de la persona que, momentos antes, se había escondido en un portal, frente a la casa de su novia.

¡Es un espía muy torpe! - grita Holly - ¡se le ven los pies!. La luz de una ventana se enciende tras los gritos e ilumina el portal. La omnipresente banda sonora eleva el tono mientras se ve a un sonriente Harry Lime. Éste repite escena triunfal, en la que, sin embargo, pese a su maquiavélico encanto, será Holly quien se gane al espectador. Se trata de la secuencia de la noria, caracterizada por la dificultad de sus encuadres, enfoques y heterogeneidad de planos. En ella Harry exhibe su código ético (refiriéndose a sus víctimas como puntos negros insignificantes). Holly le acusa de vender a Anna, una eficaz estrategia de guión para poner al público del lado de Holly, que prefiere al antihéroe enamorado antes que al atractivo criminal. Paradógicamente, Harry dibuja un corazón con el nombre de la chica mientras amenaza a su viejo amigo, revelando un lado más humano del antagonista, y sirviendo de antecedente para que el final tenga impacto en el espectador, que espera el arrepentimiento de Harry y no un castigo severo. Pero el espectador no quiere ser como él, y le duele que traicione a Holly, y finalmente la empatía hará que nos pongamos del lado del antihéroe, un tipo mediocre, sin trabajo, al que le cuesta captar lo que pasa, que se enamora de la chica equivocada, que es traicionado por su mejor amigo y que cuando hace lo que debe se está perjudicando.

La despedida de Harry en esta escena fue añadida al texto del guión por el mismo Orson Welles: «Cuando te decidas, avísame y te esperaré en cualquier sitio y a cualquier hora pero cuando llegue este momento quiero verte a ti, no a la policía. No lo olvides. Y no te pongas tan serio, al fin y al cabo no es nada trágico. Recuerda lo que dijo no sé quién: En Italia, cuando mandaban los Borgia, hubo mucho terror, guerras y matanzas, pero también fue la época de Miguel Angel, de Leonardo da Vinci y del Renacimiento. En Suiza pasó lo contrario; hubo quinientos años de amor, de democracia y de paz. ¿Y cuál fue el resultado? El reloj de cuco.»

La composición de Anton Karas, en cítara, es un elemento fundamental en la narración, cómplice de los hechos que acontecen y de las actitudes de los personajes. La música define la intensidad dramática en cada momento, haciéndose protagonista desde los créditos iniciales, acompañando al personaje principal, presentándolo o despidiéndolo. Es la música informa de la importancia dramática de cada momento durante la secuencia de la noria, intensificándose cuando el personaje se acerca a la cámara, tomando un ritmo diferente dependiendo de la actitud del personaje encuadrado.

Álbum de fotos aquí.